La reclamación previa a la aseguradora es el escrito con el que el lesionado pide formalmente a la compañía que le indemnice, antes de acudir al juzgado. Y no es un trámite opcional: en accidentes de circulación, la ley obliga a la aseguradora a contestar con una oferta motivada o una respuesta motivada en un plazo concreto. Si lo haces bien, ese escrito marca el ritmo de todo lo que viene después.
Lo que sigue es lo que vemos a diario en Barcelona y alrededores: personas que reciben una cifra por teléfono, o un burofax con una propuesta, y no saben si deben firmar.
Qué es la reclamación extrajudicial y por qué importa
El marco es el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor (Real Decreto Legislativo 8/2004, en el BOE). Su artículo 7 regula el procedimiento de oferta y respuesta motivada. Dicho de forma sencilla: tú reclamas por escrito, la aseguradora tiene un tiempo limitado para decirte cuánto ofrece o por qué rechaza, y si cumple los requisitos evita intereses penales.
Ojo, porque la reclamación también deja constancia. Fija la fecha desde la que se pueden exigir intereses y obliga a la compañía a mostrar sus cartas: qué lesiones reconoce, qué baremo aplica y cómo calcula cada partida.
Cuándo conviene presentarla
No antes de tiempo. El error más común es reclamar cuando todavía estás en tratamiento, porque la cifra se calcula sobre unas lesiones que aún no están cerradas. Lo prudente es esperar al alta médica o, al menos, a tener un informe que determine con claridad las secuelas. Si todavía estás en los primeros días, repasa qué hacer tras un accidente de tráfico para no perder pruebas por el camino.
Aun así, hay un límite que no debes olvidar: la acción para reclamar prescribe al año desde el accidente o desde la curación o determinación de las secuelas (artículo 1968 del Código Civil). Una reclamación extrajudicial interrumpe ese plazo y lo reinicia, algo que a menudo se desconoce y que se aprovecha poco.
Qué debe incluir el escrito
La aseguradora no es tu aliada, aunque sea amable al teléfono. Cuanto más completo sea el escrito, menos margen tiene para dilatar.
- Datos del lesionado, del vehículo y de la póliza contraria, con fecha y lugar del siniestro.
- Descripción de cómo ocurrió y copia del atestado o parte amistoso.
- Informes médicos, partes de baja, pruebas y factura de gastos (farmacia, rehabilitación, desplazamientos).
- Cuantificación por conceptos: días de baja, secuelas, perjuicio moral, lucro cesante si hay pérdida de ingresos.
Recomendamos enviarlo por burofax con acuse de recibo o por un medio que deje prueba fehaciente. Un correo normal sirve de poco si luego se discute la fecha.
Los plazos de la aseguradora
Aquí viene lo que más confunde. Una vez recibida la reclamación, la compañía dispone de tres meses para presentar una oferta motivada, siempre que el siniestro y el daño estén suficientemente acreditados. Si no está claro quién es responsable o el daño no se puede cuantificar, debe dar una respuesta motivada igualmente explicando por qué.
Si no responde en plazo o la oferta no cumple los requisitos legales, empiezan a correr intereses de demora que pueden ser muy relevantes (el artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro los regula, con un incremento notable a partir del segundo año). Es una presión real sobre la aseguradora, y por eso conviene tener acreditada la fecha de entrada.
Otra cosa: cuando hay lesionados, la compañía también debe ofrecer al perjudicado un informe médico definitivo, y puede proponer que lo emita el Instituto de Medicina Legal. Eso nos lleva al siguiente punto.
Cómo leer una oferta motivada
Una oferta motivada no es una cifra suelta. Debe incluir el desglose de conceptos, los criterios del baremo aplicados, el importe de cada partida y la forma de pago, además de los informes médicos en que se basa. Si falta algo de eso, puede ser incompleta y no cumplir con la ley.
En la práctica, las diferencias entre la oferta inicial y lo que acaba cobrando el lesionado suelen estar en tres sitios: el número de puntos de secuelas que se reconoce, los días de perjuicio moderado frente a básico, y partidas que simplemente no aparecen (perjuicio estético, daño moral por pérdida de calidad de vida, gastos futuros de rehabilitación). Un esguince cervical, por ejemplo, se suele minimizar: te dejamos un análisis específico en nuestro texto sobre la indemnización por esguince cervical.
Consejo: no firmes ningún finiquito ni cobres la cantidad ofrecida «a cuenta» sin leer qué dice el documento. Algunas cantidades llevan una cláusula de renuncia a reclamar más.
Qué hacer si la oferta se queda corta
Tienes varias salidas, y no todas exigen ir a juicio. La primera es rechazar la oferta por escrito, motivando las discrepancias con informe médico propio o pericial. Muchas veces, una contraoferta bien razonada mejora la cifra sin más trámite.
Si la aseguradora no se mueve, queda la vía judicial. Ten en cuenta que el procedimiento de reclamación previa es requisito previo para demandar en estos casos. Tras ello, la demanda se interpone dentro del plazo de prescripción, que como decíamos se renueva con cada reclamación fehaciente. Hay además un mecanismo intermedio: la mediación y los medios adecuados de solución de controversias, que hoy se exigen en muchos procedimientos civiles como requisito previo.
Errores que vemos con frecuencia
Aceptar la primera llamada. Muchas aseguradoras llaman a los pocos días del accidente con una cifra «cerrada»; casi siempre es baja porque se calcula sin las secuelas definitivas.
Otro error: reclamar sin informe médico completo, o con un informe que no recoge la limitación funcional real. Y el tercero, dejar pasar el año sin enviar nada fehaciente, porque entonces la prescripción puede dejarte sin nada.
Si el accidente ha ocurrido sin seguro o con un vehículo no identificado, el camino cambia: tienes la información en nuestro texto sobre reclamar cuando el vehículo no tiene seguro.
Cuándo compensa contar con abogado en Barcelona
Sinceramente, para un golpe leve sin secuelas, con baja de pocos días, puede bastar con reclamar tú mismo y revisar bien el desglose. En cuanto hay secuelas, baja prolongada, un fallecimiento o discrepancia con la aseguradora, el cálculo se complica y la diferencia económica suele justificar el asesoramiento.
Nuestro equipo de abogados de accidentes de tráfico en Barcelona revisa ofertas ya recibidas y prepara la reclamación completa. Trabajamos con la política «solo cobramos si tú cobras» y la primera consulta no tiene coste. Si quieres ver cómo ha acabado alguna reclamación parecida, puedes consultar nuestros casos de éxito.
Si tienes una oferta sobre la mesa y dudas, cuéntanos tu caso antes de firmar nada: la revisamos contigo y te decimos con franqueza si compensa reclamar más.

